martes, 6 de enero de 2026

Entrada setenta y cinco: Quien se mira a sí mismo, no ilumina"

 En mi tratado sobre la prudencia había citado la magnífica sentencia de Lao-Tse, que había anotado ya durante mis años de estudiante de la traducción de Viktor von Strauss: “Quién se mira a sí mismo, no ilumina”. Pero después vi la versión de Richard Wihelm, en la que la misma frase se lee: “Quién quiere brillar el mismo, no es iluminado”; y la extraordinariamente comentada edición de la Fisher -Bucherei, traducida del inglés de Lin Yu Tang, dice: “Quién se revela, no brilla”. Pregunté entonces al especialista, que se mostró absolutamente competente, cuál de las traducciones reflejaba realmente el texto original. La respuesta que recibí me dejó perplejo. En el idioma chino existen también las más diversas lecturas posibles, pero todas podrían ser correctas.

Josef Pieper. Memorias autobiográficas. Ediciones Cristiandad.

domingo, 14 de diciembre de 2025

Entrada setenta y cuatro. En resumen, estamos llamados a cosas muy sencillas.

 En resumen, estamos llamados a cosas muy sencillas: acomodados - dice San Pablo - a las cosas humildes (Rom12, 16).

Eso es, ni más ni menos, lo que he pretendido decir aquí. No obstante, si es cierto que la simplicidad constituye el primero de los atributos divinos, también es lo más difícil que existe. Y esa es la dificultad de nuestros días.

Los apóstoles ya no deben limitarse a hacer milagros, sino que deben recordar las evidencias primeras: que la mujer es mujer y el hombre es hombre, que el matrimonio es entre un hombre y una mujer, que los hijos nacen de un padre y de una madre; que las vacas no son carnívoras; que lo natural no es una construcción convencional; que el ser no es la nada.

Recordar estas evidencias es más complicado que la ciencia e incluso que el propio milagro. porque la evidencia primera, al contrario que el milagro, no es espectacular, ni puede demostrarse como las conclusiones de una ciencia. Y uno se encuentra explicando, de un modo algo ridículo - más aún estando en medio del incendio y el diluvio -, que el fuego quema o que el agua moja.

En el Evangelio de este domingo, Cristo nos advierte: Al que no tiene, incluso lo que tiene se le quitará (Mt 25, 29). Quién rechaza la gracia acaba perdiendo la naturaleza. Quién ignora al Creador, acaba olvidando a la criatura. Quién desprecia lo invisible ni siquiera sabe ver lo que ve: se pone a buscar en otro sitio, deja de creer que lo que se le concede ver, incluso a ras de tierra, se le concede generosamente para poder elevarse. Y resulta que en la era de los mayores prodigios, hay que ser místico para reconocer lo que salta a la vista.


Al final de uno de sus libros, Chesterton describía ese combate misionero:


<Se encenderán hogueras para atestiguar que dos más dos son cuatro. Se desenvainarán espadas para probar que en verano las hojas son verdes. Acabaremos defendiendo, no solo las increíbles virtudes y cordura de la vida humana, sino algo aún más increíble, este enorme e imposible universo que nos mira a la cara. Lucharemos por prodigios visibles como si fuesen invisibles. Miraremos la imposible hierba y los cielos con un extraño valor. Seremos de aquellos que han visto y sin embargo han creído.>


Esto es lo que se nos pide hoy.


Porque, qué es al fin y al cabo el cristianismo? Contemplar los lirios del campo (Mt 6,28), comer del trabajo de las propias manos, cantar un cántico viejo y nuevo, con la esposa como una viña fecunda, con los hijos como brotes de olivo en torno a la mesa (Salmo 128, 2-4); permanecer unidos en la doctrina del amor, perseverar en la comunión fraterna, en la fracción del pan y en las oraciones (Hechos 2,42).


Cosas muy sencillas, pero que exigen para protegerlas, la sangre de los mártires".


La suerte de haber nacido en nuestro tiempo. Fabrice Hadjadj. Editorial Rialp. 2ª Edición Marzo 2018.


domingo, 2 de noviembre de 2025

Entrada setenta y tres. Tienes que entender en profundidad la esencia de un problema para poder deshacerte de todos los elementos que no son esenciales.

¿Porqué asumimos que lo sencillo es bueno? porque con los productos físicos tenemos que sentir que podemos dominarlos. Si consigues imponer el orden dentro de la complejidad, encuentras la forma de que el producto se rinda ante tí. La sencillez no es simplemente un estilo visual. No es solo el minimalismo o la ausencia de desorden. Es un concepto que requiere sumergirse en las profundidades de la complejidad. Para conseguir la auténtica simplicidad, hace falta llegar hasta lo más hondo. Por ejemplo, para que algo no lleve tornillos, a lo mejor necesitas un producto muy enrevesado y complejo. La mejor forma de enfrentarse a ello es profundizar más en la simplicidad, comprender todos los aspectos del producto y de su fabricación. Tienes que entender en profundidad la esencia de un problema para poder deshacerte de todos los elementos que no son esenciales.

Steve Jobs. Biografía autorizada. Walter Isaacson. Editorial DEBATE. Pág. 432

domingo, 12 de octubre de 2025

Entrada setenta y dos: En la supervivencia cada hombre es enemigo de todos los demás…”

“En la supervivencia cada hombre es enemigo de todos los demás, y todo dolor (de los otros) es insignificante si se compara con este triunfo elemental (haber sobrevivido). Tanto si el superviviente se enfrenta a un hombre muerto o a varios, la esencia de la situación es que se siente único”.

Cita de Elias Caneti extraída del libro ”El mundo después de Gaza” de Pankaj Misrha.