En mi tratado sobre la prudencia había citado la magnífica sentencia de Lao-Tse, que había anotado ya durante mis años de estudiante de la traducción de Viktor von Strauss: “Quién se mira a sí mismo, no ilumina”. Pero después vi la versión de Richard Wihelm, en la que la misma frase se lee: “Quién quiere brillar el mismo, no es iluminado”; y la extraordinariamente comentada edición de la Fisher -Bucherei, traducida del inglés de Lin Yu Tang, dice: “Quién se revela, no brilla”. Pregunté entonces al especialista, que se mostró absolutamente competente, cuál de las traducciones reflejaba realmente el texto original. La respuesta que recibí me dejó perplejo. En el idioma chino existen también las más diversas lecturas posibles, pero todas podrían ser correctas.
Josef Pieper. Memorias autobiográficas. Ediciones Cristiandad.
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