domingo, 16 de junio de 2013

Entrada dieciocho. El mundo es demasiado complejo para que nuestra inteligencia limitada lo comprenda a fondo.

Se puede decir que Herbert Simon, premio Nobel de economía en 1978, fue el último hombre del renacimiento……Según él nuestra racionalidad es limitada. Simón no creía que fuésemos del todo irracionales, aunque tanto él como otros muchos economistas de la escuela conductista (así como gran número de psicológos cognitivos) hayan documentado de manera convincente hasta que punto es irracional nuestra conducta. Según Simón, intentamos ser racionales, pero nuestra capacidad de racionalidad está sujeta a grandes límites. El mundo es demasiado complejo para que nuestra inteligencia limitada lo comprenda a a fondo. De resultas de ello, en muchos casos el principal problema al que nos enfrentamos para tomar una decisión acertada no es la falta de información, sino lo limitado de nuestra capacidad para procesarla, como tan bien ejemplifica el hecho de que la llegada de la era de internet, tan celebrada, no dé señales de haber mejorado la calidad de nuestras decisiones, a juzgar por el lío en el que andamos metidos.
El mundo por decirlo de otro modo está lleno de incertidumbres; y no uso la palabra sólo en el sentido de no saber con exactitud que pasará en el futuro. A veces se puede calcular razonablemente bien la probabilidad de cualquier eventualidad, pero no se puede predecir el desenlace exacto. Es lo que los economistas llaman “riesgo”. De hecho nuestra capacidad de calcular el riesgo que contienen muchos aspectos de la vida humana (las probabilidades de muerte, enfermedad, incendios, heridas, cosechas malogradas, etc..) es en lo que se basa la propia existencia de los seguros. En muchos otros aspectos de la vida, sin embargo, ni siquiera conocemos todas las eventualidades, por no hablar de sus respectivas probabilidades, como subrayaron a principios del S.XX el sagaz economista estadounidense Frank Knight y el gran economista británico Jonh Maynard Keynes, entre otros. Ambos señalaron que con este tipo de incertidumbre no es posible el tipo de conducta racional en que se basa gran parte de la economía moderna.
Por extraño que pueda parecer la mejor explicación del concepto de incertidumbre (o de la complejidad del mundo, por decirlo de otra manera) la dio Donald Rumsfeld, secretario de Defensa en el primer gobierno de George W. Bush. En una rueda de prensa sobre la situación en Afganistán  en 2002 opinó lo siguiente: “Hay conocimientos conocidos. Hay cosas que sabemos que sabemos. Hay desconocimientos conocidos; es decir, que hay cosas que ahora sabemos que no las sabemos. Pero también hay desconocimientos desconocidos. Hay cosas que no sabemos que desconocemos…….
……Si el mundo es tan complejo y nuestra capacidad de entenderlo tan limitada ¿qué hacemos nosotros? La respuesta de Simon fue que restrigimos nuestra libertad de elección a fin de reducir la multiplicidad y complejidad de los problemas que debemos resolver.
Podrá sonar a chino pero es lo que hacemos constantemente. Casi todos nos creamos rutinas vitales para no tener que decidir demasiado. La cantidad óptima de sueño y la cantidad óptima de desayuno….El ejemplo favorito de Simon de que necesitamos reglas para arreglárnoslas con una racionalidad limitada era el ajedrez. Si fueras uno de esos seres hiperracionales que salen en los típicos manuales de economía está claro lo que harías: imaginar todos los movimientos posibles y calcular sus probabilidades antes de cualquier movimiento. Pero Simon señala que, dado que en una partida de ajedrez hay en torno a  a 10120 posibilidades (sí son ciento veinte ceros), este enfoque racional exigiría una capacidad mental que no tiene ningún ser humano.De hecho al estudiar a los maestros de ajedrez Simon se dio cuenta de que usan reglas heurísticas (reglas generales) para centrarse en un pequeño número de movimientos posibles, a fin de reducir la cantidad de situaciones que hay que analizar, aunque los movimientos descartados pudieran haber producido mejores resultados.

Si ya es complicado el ajedrez, imagínate lo complicadas que serán las cosas en nuestra economía formada por miles de millones de personas y millones de productos.

"23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo". Ha-Joo Chang. Pág. 199-200 Editorial DEBATE. 2012


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