La mirada es parte del amor, pero ¿quién sabe qué estás viendo cuando
miras? Sería incapaz de explicar por qué aquel flacucho de noveno curso me
producía paroxismos de pasión, pero así era. Los sentimientos son brutales. El
dolor del amor se asemeja notablemente al de la culpa o el remordimiento. El
dolor emocional no se distingue mediante el sentimiento, sino a través del
lenguaje. Damos un nombre a la angustia, no porque reconozcamos el sentimiento
en cuestión, sino porque conocemos su contexto. A veces nos sentimos mal y no
sabemos por qué. Afortunadamente, a veces el amor es correspondido, y dos
personas ajenas a la ropa interior o a la nariz del otro, se encuentran a sí
mismas en el interior de este misterio que es la atracción y son felices. Pero
¿por qué?
La satisfacción en el amor es algo que en general se da por supuesto. Sin
embrago, opino que soportar el amor no es algo racional, salvo por algún que
otro desliz momentáneo. Llevo quince años casada con el mismo hombre y soy
incapaz de explicar por qué aún me atrae como objeto erótico. Lo hace, pero
¿por qué? ¿no debería haberse extinguido ya todo? El motivo no es que estemos tan unidos ni que nos conozcamos
tan bien el uno al otro.Todo eso solidifica nuestra amistad, no nuestra atracción.
La atracción permanece porque hay algo en él que no consigo alcanzar, algo
extraño que nos separa. Me gusta contemplarle de lejos. Lo sé. Me gusta mirarle
cuando está en una habitación llena de gente y parece un desconocido, para
luego recordar que lo conozco y que más tarde regresaré a casa con él. Pero el
motivo por que que a veces se me antoja un ser mágico, una persona distinta a
las demás, es algo que no sabría decirles. Tiene muchos rasgos positivos, pero
también los tienen otros hombres que me dejan fría como una piedra. ¿Le he
proporcionado yo esa cualidad porque me resulta conveniente o se trata de algo
que reside efectivamente en él, alguna parte de él que nunca conquistarle ni
conoceré? Deben ser ambas cosas. Debe ser algo entre nosotros, un espacio
encantado completamente irrazonable y, al menos en parte, imaginario. Aún me
resta una valla por saltar, y al otro lado de ella descansa un secreto.
Los romances y los matrimonios se sostienen o fracasan dependiendo de ese
secreto. La familiaridad y las pedestres realidades de la vida cotidiana son
enemigos del Eros. Emma Bovary ve comer a su esposo y siente repugnancia.
Estudia mapas de París y anhela algo más grandioso, más apasionado y menos
familiar…….
……Una combinación de biología, historia personal y caldo cultural de ideas es
lo que crea la atracción. El amante fantasía siempre está revoloteando detrás
del amante real, y necesitamos a ambos. El problema reside en que la alianza de
los dos es algo imprevisible. Eros, al fin y al cabo, era un travieso amorcillo
armado de arco y flechas, una criatura de sorpresas que se deleitaba en
alcanzar a los que menos se lo esperaban…..
…..Y a ello se debe que legislar el deseo resulte complicado….Pero lo
cierto es que las personas, tanto los niños como los adultos, se atraviesan en
el camino de sus semejantes. Constantemente y en todos los sitios se producen
escaramuzas de deseo. Tenemos leyes contra el acoso y la violación. La
utilización del poder y dela posición social para lograr favores sexuales de un
empleado reticente es odiosa y no debe ser legal. Pero en la orilla opuesta de
estos crímenes se extiende un terreno difuso, una frontera de sueños y deseos….
…Esta es mi llamada a Eros, una súplica para que no olvidemos la ambigüedad
y el misterio y para que, en cuestiones relacionadas con el corazón,
reconozcamos la existencia de una permanente incertidumbre."Una súplica para Eros". Siri Hustvedt. Editorial CIRCE. Noviembre 2006
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