miércoles, 18 de septiembre de 2013
Entrada veinticinco. Roger Federer. La genialidad no se puede replicar.
La sutileza, el toque y la finura no han muerto en la era del juego moderno de fondo. Porque en 2006 seguimos vivienda en gran medida en la era del juego centrado en la línea de fondo: Roger Federer es una bestia de los tiros potentes desde el fondo. Simplemente sucede que es más que eso. También cuenta con su inteligencia, su capacidad para adelantarse a los acotencimientos, su sentido de la pista, su capacidad para leer y manipular a los oponentes, para mezclar efecto con velocidad, para engañar y confundir, para usar la anticipación táctica y la visión periférica y toda la gama cinestésica en lugar de la simple rapidez mecánica; todo eso ha desvelado los límites y las posibilidades del tenis masculino que se juega hoy en día.
.....Lo cual resulta muy altisonnante y bonito, por supuesto pero por favor entiendan que en el caso de este hombre no es ni rimbombante ni abstracto. Ni simpático. De la misma forma enfática empírica y dominante en que Lendl comunicó su lección, Roger Federer está demostrando que la velocidad y la fuerza del tenis profesional de hoy en día son su esqueleto no su carne. Él ha re-encarnado, de forma tanto literal como figurada, el tenis masculino, y por primera vez en años, el futuro de este deporte resulta impredecible. Tendrían ustedes que haber visto, en las pistas exteriores del recinto, el ballet abigarrado que era el Torneo Juvenil de Wimmbledon de este año.
Voleas cortas y efectos mezclados, servicios lentos y gambitos planeados con tres tiros de antelación: todo ello además de los gruñidos y las pelotas fortísimas de rigor.
Por supuesto, es imposible saber si entre esos juveniles había algún Federer en ciernes. La genialidad no se puede replicar. La inspiración sin embargo es contagiosa y multiforme; y el mero hecho de presenciar de cerca cómo la potencia y la agresividad se hacen vulnerables a la belleza equivale a sentirse inspirado y (de una forma fugaz y mortal) reconciliado.
"En cuerpo y en lo otro". David Foster Wallace. Pág. 42. Ediciones Mondadori. 2013.
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