sábado, 26 de octubre de 2013

Entrada treinta. ¿Alguna vez somos plena, perfectamente felices?

“Me acordé de una interesante observación sobre la colocación de la palabra feliz en un libro sobre la lingüística de corpus que reseñé hace años, y al cabo de una breve búsqueda lo encuentro. En un corpus pequeño de un y medio de palabras, las combinaciones léxicas de feliz entre las tres palabras que figuran antes y después eran vida y hacer. No es de extrañar: todos queremos una vida feliz, todos queremos cosas que nos hacen felices. Las siguientes palabras más comunes eran: plenamente, matrimonio, días, parecía, recuerdos perfectamente, triste, pasada, sentido, padre, sentir, hogar. Me sorprende cuantas de ellas son claves en mi propia búsqueda de la felicidad, o falta de ella, sobre todo los sustantivos: matrimonio, recuerdos, hogar. De los verbos, sentir es obviamente el que mejor se combina con feliz, contando sentirsiento como una sola palabra. Previsiblemente, el único adjetivo entre las palabras, aparte de feliz era triste. Me asombro de los adverbios más comunes para calificar a feliz en el corpus fueran plenamente y perfectamente, en lugar de digamos, bastante o razonablemente. ¿Alguna vez somos plena, perfectamente felices? De ser así, no por mucho tiempo. La palabra más interesante es días. No día, sino días. Larkin tiene un poema maravilloso titulado Días que también contiene la palabra feliz.
¿Para qué son los días?
En los días vivimos.
Llegan, nos despierta
una y otra vez.
Son para que seamos felices en ellos:
¿dónde podríamos vivir sino en los días?”

"La vida en sordina.". David Lodge. Pág. 282-283. Anagrama. Colección de compactos. 2010.

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