Hace unos años, una amiga, heterosexual, casada con hijos, se enamoró de una mujer. Al cabo de pocos meses cogió a sus hijos, abandonó a su marido y se fue a vivir con ella. Nunca le habían interesado las mujeres y aquello fue una sorpresa para todos. Cuando le preguntamos cómo había ocurrido, se encogió de hombros y respondió: Pues no lo se, me enamoré de Maria, que es una mujer, pero si Maria hubiese sido un pingüino, pues supongo que me habría enamorado de un pingüino.
Tal vez solo los tontos se enamoran de lo que les conviene. Los demás, los normales, los raritos, los pobres desgraciados, se enamoran de pingüinos, como Macron.
Hombres elegantes y otros artículos. Milena Busquets. Editorial Anagrama. Tercera edición. Octubre 2022.
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